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06-06-2007 ANA IVANOVIC, finalista en ROLAND GARROS

ANA IVANOVIC, finalista en ROLAND GARROS y con banda sonora Eurovisiva.

ANA IVANOVIC, finalista en ROLAND GARROS, salta a los titulares en mieurovision.com, por ser una muestra de la irrupción serbia en todo el mundo. Recordamos que MARIJA SERIFOVIC, con Oración (Molitva), venció la pasada edición del Festival de Eurovisión y precisamente esa canción es la que lleva IVANOVIC en sus auriculares como banda sonora en ROLAND GARROS. Son los tiempos de un despertar que tiene su música (la de MARIJA) y un gran escaparate de tenistas (IVANOVIC, JANKOVIC y DJOKOVIC), y todo ello con un nexo, que se nos antoja EUROVISIVO.

Aunque nuestra web está dedicada al mundo que rodea el Festival, hemos querido, desde aquí descubrir la figura de esta tenista serbia.

Ana Ivanovic
Nacimiento: 6-11-87, Belgrado (Serbia)
Residencia: Basilea (Suiza)
Altura y peso: 1, 83 m. / 73 kg.
Juego: Diestro (revés a dos manos)
Ránking mundial : 8
Carrera 2007 : 5
Récord 2007 : 24-9
Títulos 2007: 1
Total títulos : 3
Puntos que defiende en París : 90 (3ª ronda)
Récord en Roland Garros : 6-2


Ana Ivanovic (6-11-87, Belgrado) aprendió a jugar al tenis en una piscina. "Es cierto, lo juro. Crecí en un club con una piscina olímpica, pero en invierno, como era muy caro calentar toda la instalación y no iba casi nadie, decidieron vaciarla e instalaron una moqueta para convertir el espacio en dos pistas de tenis". Así, acorralada entre dos paredes, la nueva finalista de Roland Garros aprendió a golpear profundo, casi siempre en paralelo "porque no se podían buscar golpes cruzados, eran demasiado peligrosos con el muro tan cerca".

A pesar de las dificultades, de formar parte de la generación infantil que creció marcada por la guerra civil, Ivanovic ha sido capaz de desarrollar su enorme talento hasta alcanzar la sexta plaza del ránking mundial -será quinta si gana en la final del sábado- con 19 años y su primera final de un Grand Slam.
"Afortunadamente, teníamos más pistas de tierra batida", explica la tenista de Belgrado, quien a pesar de su gran estatura (1, 83 m.) y su juego agresivo y plano se desenvuelve con destreza sobre la arcilla, cualidad que no comparte con Maria Sharapova, la segunda mejor raqueta del mundo, a la que arrasó en la primera semifinal femenina por un aplastante 6-2 y 6-1.

El circuito femenino y los fans de turno disfrutan hoy de su encanto personal y de su tenis valiente, de su excelente servicio -ante Sharapova se permitió el lujo de cerrar el encuentro con un 'ace'-, de su derecha profunda o de su paciencia en la elaboración de los puntos. "Ahora soy más fuerte que antes y controlo más mis emociones", declaró a la cadena Eurosport en la víspera de la semifinal.

Ivanovic ya no es una escopeta de feria. Hasta la temporada pasada, a pesar de haber conquistado algún título importante, como el de Montreal ante Martina Hingis, su entorno comenzaba a impacientarse por su precipitación a la hora de manejar sus golpes definitivos, sobre todo la derecha. Hoy ya no comete tantos errores, y tras finalizar la temporada de pista dura en EEUU se recluyó con su colaborador Sven Groenfeld en la academia de Sergio Casal y Emilio Sánchez en Barcelona. "Me sirvió para mejorar mi físico y sobre todo mi servicio".

Los resultados no se han hecho esperar. Campeona en Berlín, su primer título de categoría I -equivalente a un Masters Series masculino-, encadena ya 12 triunfos consecutivos en tierra batida, se ha consolidado entre las diez primeras tenistas de la clasificación y por su progresión se adivina ya en ella a una de las ocho 'maestras' que este año volverán a citarse en Madrid para poner punto final al curso 2007.

Ivanovic es hija de una abogada y un economista, y aunque su padre prefería el baloncesto, pasión heredada por el hermano de Ana, ella se enamoró del tenis viendo jugar a Monica Seles. Pronto desarrolló un estilo propio, manías incluidas. Algo supersticiosa, sólo bota la pelota una vez antes de sacar, todo lo contrario que su compatriota y también finalista de Roland Garros, Novak Djokovic, que a veces alcanza los 20 botes.

Ana nunca pisa las líneas de la pista y se entretiene jugando al backgammon antes de los partidos. Le ayuda a relajarse, a mantener la calma, la que necesitará para medirse a una de las mejores jugadoras de la historia. Cuando la competición se lo permite, busca todo lo contrario, diversión y acción. La encuentra viendo 'Lost' y '24'. "Las disfruto mucho, son muy excitantes. Y también dan un poco de miedo. No sabes qué esperar. Me gusta verlas de noche, apagar las luces y asustarme un poquito".

Miedo de verdad pasó en 1999, cuando la OTAN decidió quitar de en medio a Slobodan Milósevic. "Tuvimos muchos problemas para salir del país, no conseguimos el visado y tuvimos que viajar a Hungría en autobús. Fue duro, creí que no volvería a jugar al tenis, sobre todo durante los bombardeos en Belgrado". Ana escapó de la guerra y llegó a Basilea, la ciudad de Roger Federer, y como caído del cielo apareció Dan Holzmann, dueño de una empresa de suplementos vitamínicos.
"Fue muy importante en mi carrera, no teníamos mucho dinero, así que tuve suerte de que me apoyara en ese momento". Holzmann aportó unos 500.000 dólares para financiar la carrera de la nueva estrella del tenis femenino. Hoy no se arrepiente de aquella inversión.
(www.elmundo.es)


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